La biznaga, la flor de flores y sobre todo MALAGUEÑA

La biznaga es una herencia que nos han dejado los árabes que vivieron en Málaga, y lo hemos adoptado convirtiéndolo en una de las señas de identidad de la ciudad.

Decía un poeta árabe que el cielo es un cenador plagado de Jazmines. Los árabes, en las tardes de verano inventaron una flor de flores, “la arquitectura perfecta con la cúpula de aromas, por lo que es la forma absoluta de la belleza hecha perfume”.

La biznaga no es una flor natural nacida así de un planta, es una composición hecha con jazmines ensartados uno a uno mediante una laboriosa manipulación en un armazón de una flor seca ( la de la zanahoria silvestre normalmente ) que se ha recolectado mucho antes, en la primavera, y a la que tras ser secada se le quitan las hojas y ramas que sobran dejando solo una estructura en forma de sombrilla.

Al atardecer en verano se recogen los jazmines, estando aún cerrado, para que se más fácil introducirlos y manipularlos en la pequeñas ramas secas. Unas horas más tarde, llega la magia. Como si se hubieran unido formando una flor, se abren los jazmines inundando con su aroma la noche andaluza.

El biznaguero es el hombre que en las noches de verano va ofreciendo las bizanagas a la venta, clavadas en una hoja de chumbera ( penca ) a la que le ha quietado las espinas. Van ataviados con el traje típico y dejando a su paso las calles impregnadas de increíble olor a jazmín.

Y el biznaguero, en perfecto malagueño, canta tal que así:

¡Cómpreme u’te caballero¡

un engarce de biznaga

pa que la luzca en er pelo

er bombón que le acompaña

¡Er viznaguerooooo niiiñaaa¡

e’tan acabaitas de abrir

que las traigo olorosas

son blancas como ninguna

pa las mujeres hermosas (A.Trigo)

Como no al ser una de las cosas más típicas de Málaga, no solo ya tiene su portada de feria en el centro de Málaga, si no que la adoptado como premio el famoso Festival de Cine de Málaga.

 

Y su último cometido,  y no menos importante, es que puesta en la mesita de noche, no solo impregna del buen olor a la habitación, si no que espanta a los incómodos mosquitos veraniegos.